domingo, 18 de septiembre de 2011

Intrumento de Meditación

He descubierto una nueva manera para mis meditaciones, el Didgeridoo.



Desgraciadamente solo me puedo contentar con escucharlo en un CD, pero por otra parte mejor, para ir acostumbrandome a sus sonidos, a sus vibraciones, ya que tienen mucha fuerza e intensidad y puede pasar, como con los cuencos, que se despierte la kudalini antes de tiempo.

Al igual que la mayoría de los instrumentos musicales para la meditación como los cuencos, crótalos, percusión... el Didgeridoo ayuda tanto para la persona que está escuchando como para la que lo está tocando. El músico debe focalizar toda su atención en la respiración, en los movimientos de la boca, lengua, en el ritmo... para poder emitir los sonidos. Con lo cual, su atención se focaliza en una sola tarea, olvidando el resto, y llegando a tal estado en que todo eso se automatiza y la mente queda en blanco.
Para el oyente, es obvio. Con solo escuchar cada nota puedes notar la vibración, verla, sentirla, tocarla... notas como tu vibración sube... como la energía recorre tu cuerpo de arriba a abajo una y otra vez...

Y para ejemplo, aquí os dejo un par de video para que podáis experimentar estas bellas sensaciones.



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